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El enojo y el miedo Héctor Aguilar Camín El enojo y el miedo Héctor Aguilar Camín
Desde el punto de vista de las emociones subyacentes, las elecciones de julio, dice muy bien Luis Rubio, son un combate entre el enojo y el miedo.

Enojo por el presente, por los saldos de mal gobierno, inseguridad y corrupción, en que se disuelve el sexenio.

Remontar o una decisión inédita Joaquín López-Dóriga Remontar o una decisión inédita Joaquín López-Dóriga
Pasado mañana será el octavo debate presidencial organizado por la autoridad electoral en la historia democrática de México, siendo el referente obligado el de 1994, por ser el primero.

La expectación entonces, digo yo, equivalía, guardadas todas las proporciones, personajes, tiempos y antecedentes democráticos

La inseguridad de AMLO Carlos Marín La inseguridad de AMLO Carlos Marín
Suficiente preocupación generó ver (finales de enero por la noche) a Andrés Manuel López Obrador y su séquito varados pero sobre todo inermes cuando, en viaje hacia San Cristóbal, Chiapas, extorsionadores del poblado de Xotxotja poncharon las llantas de su camioneta, atenido el candidato a sus propios camaradas y reporteros, sin protección profesionalizada, como para además saberlo volando en un vetusto avioncito (50 años de uso), como acaba de suceder.


López Obrador y los debates Carlos Puig López Obrador y los debates Carlos Puig
Corre la leyenda que Andrés Manuel López Obrador comenzó a perder la elección de 2006 el día que decidió no ir al primer debate.

Pero fue al segundo.

Corre la sensación, gracias a las encuestas, de que Andrés Manuel López Obrador tiene hoy una ventaja que lo hace inalcanzable.


El amigo inglés de Andrés Manuel Jorge Fernández Menéndez El amigo inglés de Andrés Manuel Jorge Fernández Menéndez
Jeremy Corbyn es el líder del partido laborista inglés. Es un personaje extraño en el mundo de la socialdemocracia europea. Es un poco populista, un poco alternativo, ha estado muy involucrado en la lucha de los mineros ingleses desde la época de Margaret Thatcher y también en la solidaridad con diversas luchas de América Latina.

El mayday de Meade Raymundo Riva Palacio El mayday de Meade Raymundo Riva Palacio
“Mayday” es una de las palabras que menos se buscan en los diccionarios. Es una derivación del francés que significa “ayúdame”, que originalmente fue la radioseñal internacional utilizada por los barcos y aviones en situaciones de emergencia para solicitar auxilio.

Frentes Políticos I. Desbandada. Frentes Políticos I. Desbandada.
Cuando un proyecto te llama la atención más que el de tu propio partido, la química política surte efecto. Esto sucedió en el PRI de Cuautla, pues, encabezados por Ricardo Arizmendi, excandidato a la presidencia municipal por el tricolor, más de 50 líderes regionales renunciaron para incorporarse al proyecto de Rodrigo Gayosso, aspirante del PRD a la gubernatura de Morelos. La noticia cimbró las estructuras del priismo, pues Arizmendi aseveró que se iban al “proyecto ganador llamado Rodrigo Gayosso, ya que el PRI se viene desmembrando”.

Pepe Grillo Fuero y autoritarismo Pepe Grillo Fuero y autoritarismo
Cuando el bebé es bonito más de uno se adjudica la paternidad.

Eso pasó con la iniciativa para eliminar el fuero constitucional aprobada por los diputados. Por lo pronto los equipos de José Antonio Meade y Ricardo Anaya ya levantaron la mano para colgarse la medalla.

El Diario Ni con gubernatura hacen lucir a Anaya El Diario Ni con gubernatura hacen lucir a Anaya
Se presagiaba que la visita de Ricardo Anaya a la frontera no sería llamativa cuando optó por un par de reuniones en espacios privados en vez de lanzarse por mítines en grande.

Ráfagas -Va el INE contra independientes Ráfagas -Va el INE contra independientes
INDEPENDIENTES.- El Instituto Nacional Electoral (INE) les está poniendo piedras en el camino a los candidatos independientes, no se sabe si por encomienda de alguien, para justificar los sueldazos que ganan los consejeros o por mero deporte, pero ya comienza a generar sospechas de que en realidad lo que busca es frenar a quienes lograron el registro.

Un rinconcito Hoy de Cristo para ti: Lo primordial Un rinconcito Hoy de Cristo para ti: Lo primordial
Cada día me convenzo más la gran necesidad que hay en mi vida de buscar de Dios, no concibo la idea de estar lejos de Él, no concibo la idea de hacer otra cosa que no sea para El.

Mi vida está llena de experiencias de toda clase, desde momentos en los que he sentido que no puedo más, hasta momentos en donde me he sentido indigno de las bendiciones que Dios tiene a bien derramar sobre mi vida.









Universidad y Cultura / « Llegaron las aguas por Mario Vargas Llosa»
    Fecha: 02 de Abril del 2017 | Reportero(a) Manuel Cabrera

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*PIEDRA DE TOQUE
Llegaron las aguas por Mario Vargas Llosa
Llegaron las aguas por Mario Vargas Llosa

 

El fenómeno del Niño ha causado verdaderos diluvios en Perú. No recuerdo un sobresalto tan generoso y tan unánime de la sociedad ante una tragedia nacional

 

Mi venida al Perú ha coincidido con una de las peores catástrofes naturales que haya sufrido en toda su historia. Desde hace tiempo, en el verano, el fenómeno del Niño acrecienta las lluvias y hay a veces inundaciones y huaycos (aludes y riadas) que provocan daños materiales y humanos, sobre todo a lo largo del litoral norte del país. Pero este año, el calentamiento de las aguas del Pacífico y su consiguiente evaporación al chocar contra la Cordillera de los Andes han causado verdaderos diluvios que desde hace dos semanas destrozan caminos, casas, desaparecen aldeas, inundan ciudades y provocan tragedias por doquier.

Las frías estadísticas —cerca de un centenar de muertos, más de 100.000 damnificados, puentes y carreteras destruidos, daños que bajarán por lo menos un punto el producto interior bruto de este año— no dan cuenta del sufrimiento de millares de familias, que, sobre todo en Piura, Lambayeque, Ancash, Apurímac y La Libertad, pero con repercusiones en todo el territorio nacional, han visto desmoronarse sus vidas en tragedias sin cuento, perdiendo seres queridos, medios de sustento y descubriendo que su futuro era devorado de la noche a la mañana por la incertidumbre y la ruina.

Las últimas imágenes que he visto de Piura en la televisión cuando me sentaba a escribir este artículo me han dejado horrorizado, las aguas del río han ocupado todo el centro de la ciudad y en la plaza de Armas, junto a la catedral, y en la avenida Grau la gente avanzaba con el agua hasta la cintura y, en trechos, hasta los hombros, en un inmenso lago fangoso en el que flotaban animales, enseres domésticos, ropas, muebles, arrebatados por las trombas de agua del interior de las casas y edificios anegados. El colegio San Miguel, donde terminé mis estudios secundarios, antigua y noble casona republicana que era ya una ruina con ratas y que iba a ser convertida en un centro cultural —promesa que la incuria de las autoridades incumplió— pasó ya del todo, por lo visto, a mejor vida. Produce vértigo imaginar a las criaturas y a los ancianos arrastrados por los aniegos y torrenteras armadas de barro, piedras y árboles decapitados.

Cuando fui a vivir a Piura por primera vez, en 1946, la ciudad y sus contornos se morían de sed

Cuando yo fui a vivir a Piura por primera vez, en 1946, la ciudad y sus contornos, rodeados de arenales desiertos, se morían de sed. El río Piura era de avenida y las aguas sólo llegaban en el verano, cuando se deshelaba la cordillera y, convertida en cascadas y arroyos, bajaba a traer la vida a las calcinadas tierras de la costa. La llegada de las aguas a Piura era una fiesta con fuegos artificiales, bandas de música, valses y tonderos, y hasta el obispo metía sus pies en el agua para bendecir a las aguas bienhechoras. Los chiquillos más valientes se arrojaban al flamante río Piura desde lo más alto del Puente Viejo. Sesenta y cinco años después, las mismas aguan que traían ilusiones y prosperidad, acarrean la muerte y la devastación a una de las regiones peruanas que se había modernizado y crecido más en los últimos tiempos.

Curiosamente, esta tragedia parece haber tocado una fibra íntima en la sociedad en general, pues el pueblo entero del Perú da la impresión de haberse volcado en un movimiento de solidaridad y compasión hacia las víctimas. Una movilización extraordinaria ha tenido lugar, de gente de toda condición, que, deponiendo prejuicios, rivalidades políticas o religiosas, presta la ayuda que puede, llevando frazadas y colchones, haciendo colectas, armando tiendas de campaña en las zonas de emergencia, o poniendo en marcha las cocinas populares. Hay que decir que, a la vanguardia de este movimiento, está el Gobierno entero, empezando por el presidente de la República y sus ministros, a quienes se ha visto repartidos por todos los lugares más afectados, dirigiendo las operaciones de salvamento junto a las brigadas de militares y de voluntarios civiles. Y yo mismo he visto a mis dos nietas más pequeñas, Isabella y Anaís, preparando dulces y golosinas con sus compañeros de clase para venderlas y recabar fondos de ayuda a los damnificados. No recuerdo un sobresalto tan generoso y tan unánime de la sociedad peruana ante una tragedia nacional (y eso que, aunque con largos intervalos, nunca dejan de ocurrir).

Tal vez los peruanos estén diciéndole a la naturaleza ciega y cruel que no se dejarán abatir por lo ocurrido

Tal vez este hecho excepcional sea una respuesta inconsciente a la tremenda injusticia que significa la catástrofe del Niño Costero (así se le ha bautizado). Aunque todavía hay muchas cosas que andan mal en el país, la verdad es que, haciendo las sumas y las restas, desde que en el año 2000 cayó la última dictadura que padecimos, el Perú andaba bastante bien. La democracia funcionaba y, me parece, había un enorme consenso nacional a favor de mantener este sistema, perfeccionándolo y depurándolo, como el más adecuado —el único, en verdad— para progresar de veras, tanto en el campo económico, como en el social y cultural, creando cada vez mayores oportunidades para todos, desarrollando las clases medias, estimulando la inversión y respetando los derechos humanos, la libertad de expresión y la legalidad. Desde aquel año fronterizo hemos tenido cuatro Gobiernos nacidos de elecciones libres, y, aunque la corrupción haya envilecido la gestión de por lo menos dos de ellos, lo cierto es que el país ha progresado en estos 17 años más que en el medio siglo anterior. Nadie duda que la corrupción es un tóxico que amenaza la vida democrática. Pero la libertad es el instrumento primordial para combatirla de manera eficaz y erradicarla. Una prensa libre que la denuncie, una justicia independiente y gallarda que no tema enjuiciar y sancionar a los poderosos que delinquen. Una opinión pública que no tolere las picardías y las coimas. Todo eso ha estado ocurriendo en este Perú sobre el cual, de pronto, se desencadenaron los elementos para golpearlo con ferocidad. Tal vez los peruanos que han reaccionado de manera tan rápida, apoyando con tanto empeño a las víctimas, estén diciéndole de este modo a la naturaleza ciega y cruel que no se dejarán abatir por lo ocurrido, que lucharán para reconstruir aquello que ha sido derribado y, aprovechando la lección, tomar precauciones para que los huaycos del futuro sean menos depredadores.

Escribo este artículo en Arequipa, mi ciudad natal, donde he venido a hacer una nueva entrega de libros a la biblioteca que lleva mi nombre. Mientras lo escribía he tenido todo el tiempo en la memoria, junto con las imágenes de los piuranos con el agua hasta el cuello, entre los tamarindos de la plaza de Armas, a un personaje literario que siempre he admirado: Jean Valjean, el héroe de Los miserables. Las injusticias más monstruosas le cayeron encima; fue a la cárcel muchos años por haber robado un pan; Javert, un policía tenaz y despiadado, lo persiguió toda su vida, sin permitirle un solo día de paz. Pero él nunca se dejó abatir, ni vencer por la rabia, o por la desmoralización. Cada vez se levantó, enfrentándose a la adversidad con su limpia conciencia y su voluntad de supervivencia intacta, hasta aquel instante supremo de la muerte, con los candelabros en las manos de Monseñor Bienvenue, que se los había entregado diciéndole: “Te he ganado para el bien”. Hay momentos privilegiados en que los países pueden ser tan admirables como los grandes personajes literarios.

Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2017.

© Mario Vargas Llosa, 2017.

http://elpais.com/elpais/2017/03/31/opinion/1490954797_466415.html

 

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